Los Chozos de piedra

Hoy vamos a viajar en busca de los cuatro chozos de piedra que existen en Agallas, todos ellos situados a lo largo del arroyo de la Vega del Caballo.

Son chozos circulares, hechos con pizarra, piedra típica de la zona, y unidas con barro. El tejado también está hecho con piedras superpuestas hasta terminar en un orificio que servía de ventilación o totalmente cerradas y tapadas con tierra.

Estos chozos servían de refugio a los pastores, en época de lluvias o nieve, por lo que cerca existía un corral también de piedra, donde guardar el ganado. El habitáculo era confortable, se hacía fuego para calentarse y/o cocinar; existían repisas para colocar las cosas...

El primero se localiza en la Vega del Caballo, (donde nos ha comentado Tía Cirila que existía una caballo grabado en una piedra, pero que desafortunadamente ha desaparecido).

Para llegar a este chozo iremos primero a la Vega del Caballo y una vez pasado el puente sobre el arroyo nos dirigimos a la derecha, río arriba, a través de varias fincas con hierba,hasta llegar a la altura de unos grandes peñascos, en cuya base se encuentra este chozo, parece ser que pertenece a la familia de Tía Teresa.

El segundo se encuentra en la Ribera, perteneciente a la familia de Tía Rufina, y llegamos a él siguiendo la pista que va de Agallas a Vegas por la Ribera; una vez que pasamos el arroyo, la segunda curva es muy cerrada y de ella parte otra pista a la ribera: a unos pocos metros a la derecha la podemos encontrar.

Este chozo es el que se encuentra en peor estado, ya que se le han caido las piedras del dintel, pero no sería costoso arreglarlo, teniendo en cuenta que las piedras están allí caidas.

El tercer chozo se encuentra en una finca propiedad de Manuel y Luisa, al que deberemos acceder con el debido cuidado y respeto al tratarse de una finca particular. Para llegar a él sólo tenemos que seguir la pista que pasa por la Buitrera hasta los Milanos y justo antes del arroyo, a la derecha hay una entrada a la citada finca. En la esquina opuesta, al lado del arroyo encontramos el chozo.

Este chozo se halla en muy buen estado y tienen intención de mejorarlo aún más poniéndole una puerta de madera y reforzando el tejado.

El cuarto y último chozo se encuestra 100 m. más arriba que el anterior. No tengo muy claro a quién pertenece, Este chozo es el que tiene un acesso más intrincado, ya que hay que atravesar el arroyo y cruzar monte a través.

Para llegar a él partimos del chozo anterior y siguiendo la pared que bordea la finca hacia la derecha, a unos veinte metros cruza dicha pared un antiguo canal de riego, que venía de aguas arriba; subimos por él unos 20 o 30 metros hasta situarnos enfrente del chozo, que queda al otro lado del arroyo, y ya sólo nos queda cruzar hasta él.

Este chozo es el más grande, tiene en el centro del techo un gran orificio de ventilación ( es posible que se le hayan caido piedras) y se haya situado en la confluencia de dos arroyos, rodeado de todo tipo de jaras. Asimismo a su lado hay un cercado para el ganado en muy buen estado.

Y esto es lo que hay.

En este reportaje me han acompañado mi madre Mª Fe, mi pareja Noemi y Jokin, nuestro hijo.

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