
Un informe oficial de la Agencia de Regulación y Control de Electricidad (Arconel) revela que Manabí concentra las pérdidas eléctricas más altas de Ecuador, alcanzando un 30,54% en 2025, casi el doble del promedio nacional de 15,86%.
Del total de energía perdida, 8,25% corresponde a fallas técnicas en la infraestructura, como transformadores sobrecargados y líneas desgastadas, mientras que 22,29% se debe a pérdidas no técnicas, relacionadas con conexiones ilegales, errores de medición y deficiencias administrativas.
El impacto económico es significativo: la energía no facturada en la provincia equivale a entre 41,9 y 81,9 millones de dólares, según cálculos basados en precios de compra y venta de electricidad.
Expertos advierten que la falta de mantenimiento y el insuficiente control sobre la red eléctrica agravan la situación. “Manabí tiene muchos puntos calientes donde se desperdicia energía, y no hay supervisión adecuada para evitarlo”, explicó el ingeniero Jorge Arteaga.
En contraste, otras distribuidoras del país registran pérdidas mucho menores, como la Empresa Eléctrica Sur con solo 3,55%, lo que evidencia una brecha importante en eficiencia entre regiones.
Las autoridades del sector han reiterado que reducir las pérdidas es clave para mejorar la sostenibilidad del sistema eléctrico, mediante inversiones en infraestructura, modernización de redes y fortalecimiento del control sobre el consumo de energía.
