
El gobierno de Chile, liderado por el presidente José Antonio Kast, ejecutó su primer vuelo de expulsión de migrantes en situación irregular, como parte de su nueva política migratoria enfocada en el control de ingresos al país.
La operación trasladó a 40 personas de distintas nacionalidades hacia sus países de origen, entre ellos Ecuador, Colombia y Bolivia, según información oficial. Las autoridades señalaron que algunos de los expulsados tenían órdenes administrativas o judiciales vinculadas a infracciones migratorias o delitos.
El Ejecutivo chileno anunció que este tipo de procedimientos se mantendrán y se ampliarán tanto por vía aérea como terrestre, en el marco de un plan para reforzar la seguridad y regular la migración irregular.
La medida forma parte de una estrategia impulsada por el nuevo gobierno, que ha vinculado el control migratorio con el combate a la delincuencia y el orden interno.
