
Marcelo es integrante en Manabí de Astrociencias Ecuador, una organización sin fines de lucro enfocada en la divulgación científica.
De niño se preguntaba qué había más allá del Sol, por qué la Luna cambiaba de forma y cómo se movían las estrellas. Sin acceso a internet, pasaba horas en bibliotecas de Manta y Portoviejo, leyendo libros de astronomía, astrofísica y biología, y ahorrando para comprar afiches y revistas especializadas. Autores como Carl Sagan e Isaac Asimov lo inspiraron a soñar con el cosmos y la ciencia de manera creativa.
Aunque se formó como médico, Marcelo nunca dejó de mirar al cielo. Cuando logró adquirir su primer telescopio, lo llevó a barrios, comunidades rurales y escuelas, permitiendo que muchas personas vieran por primera vez la Luna, Saturno y otros planetas. Esa reacción de asombro fue el motor que lo impulsó a dedicarse a la divulgación científica.
Su vocación lo llevó a especializarse en astrobiología en la Universidad Galileo de Guatemala y participar en congresos y diplomados de astronomía y astrofísica. Para Marcelo, la medicina y la astronomía se complementan: la biología y la fisiología le ofrecen un entendimiento profundo de la vida, mientras que el estudio del cosmos amplía la mirada más allá del planeta.
Hoy lidera en Manabí la organización Astrociencias Ecuador, un colectivo sin fines de lucro que busca acercar la ciencia a la ciudadanía. Con más de 15 miembros y varios telescopios, realizan observaciones astronómicas abiertas al público en lugares como El Espigón de Manta o el parque Las Vegas de Portoviejo, donde la curiosidad de la gente por mirar la Luna y Saturno ha crecido notablemente.
Además, Marcelo impulsa el astroturismo, promoviendo experiencias en playas y campos con cielos oscuros, ideales para descubrir galaxias, cúmulos estelares y nebulosas sin salir de Manabí. Católico practicante, defiende que fe y ciencia pueden coexistir, tomando como ejemplo a figuras como Georges Lemaître, creador de la teoría del Big Bang.
Su historia demuestra que no hace falta viajar al espacio para explorar el universo: con un telescopio, curiosidad y ganas de compartir conocimiento, se puede inspirar a otros a mirar el cielo y despertar nuevas vocaciones.
